martes, 29 de enero de 2013

LA SAL DE LA TIERRA


En estos días aprendí algo muy interesante. !Tiene que ver con la sal y las vacas! Tengo que admitir que acerca de la ganadería sé poco o nada. Sin embargo, un amigo quien obviamente sabe más que yo acerca del tema comentó algo que me hizo reflexionar. Él comentó que a las vacas les dan sal porque aumenta su sed y eso hace que tomen más agua, lo cual favorece una buena producción láctea. Para corroborar lo que él dijo, busqué la información correspondiente y lo que encontré me impresionó aún más. 

“La sal es agregada de manera exagerada a la dieta de las vacas  para estimularles el apetito. Las cantidades llegan hasta la insólita cifra del 2% del peso total de alimento seco de las vacas. El apetito no se incrementa porque les da más sed. La explicación técnica es que, en síntesis, el aumento de apetito se da al ser estimulados los iones de cloro dentro del organismo de las vacas con ese exceso de sal, activando una señal de "necesidad de comer" en los sistemas digestivo y luego nervioso de los animales. Y sí que resulta para la ganadería, pues se ha demostrado que al aumentar la ingesta de sal en grupos completos de vacas, la producción de leche aumenta hasta en un 15%.”

Les explico por qué me conmueve tanto esto. Jesús dice esto por nosotros: Ustedes son la sal de la tierra. (Mateo 5:13) Parte de mi función en esta tierra, como hijo de Dios y sal de la tierra es dar sabor a la vida, como lo hace la sal a una comida; y activar la sed y el hambre de la gente por Dios. ¡Qué gran tarea Dios nos confía! Mi vida debe ser tal que cuando las personas me observen, me escuchen y me conozcan tengan tanta necesidad de Dios como la vaca precisa del agua y el alimento después de consumir la sal.

Entonces yo estaré cumpliendo el propósito soberano de Dios. Con mi testimonio de vida estaré creando oportunidad para que otra promesa de nuestro Buen Dios sea cumplida: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados" (Mateo5:6). 

Señor 
Ayúdame a vivir de acuerdo con tus estatutos. Quiero ser tan lleno de Ti, que nadie pueda acercarse a mi sin ser afectado por Ti. Lléname de Tu Espíritu; y que mi vida sea la sal que en muchos crea sed y hambre de Ti. 
Amén


lunes, 28 de enero de 2013

INTERRUMPIDA


En Juan 17: 15 Jesús dice: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Está hablando a Su Padre de nosotros. ¡Y qué cosa dice! Sus palabras son la base, o lo deben ser, de lo que es la iglesia cristiana desde Su ascensión hasta el día de hoy. No somos del mundo, pero estamos en él. Somos hijos del Único Dios Viviente, pero habitantes de un mundo caído. 

Jesús aclara al Señor que no nos quite de este contexto turbulento y le pide que nos guarde. ¿Por qué? Imaginen nada más si el plan de Dios era que, al aceptar uno a Cristo como su único y suficiente Salvador, fuera arrebatado y llevado directo al cielo, a gozar de la vida eterna en la presencia de Dios. Sería maravilloso ¿no? Obviamente Él podría haberlo hecho así, o de cualquier otra manera, porque Él es Dios, pero escogió, conforme a las palabras de Jesús, no quitarnos del mundo. Siendo así, tenemos que entender que hay razones muy buenas por qué nos quedamos aquí. Jesús le pide a Su Padre que nos guarde del mal porque sabe que es una realidad con la cual tendremos que vivir. Sabe que enfrentaremos luchas y batallas en este mundo, y que no sería fácil vencer. 

En Juan 17:18 Jesús dice “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”. No solo es la voluntad de nuestro Dios que quedemos en este este mundo, sino que seamos enviados directamente hacia él, a luchar y, en medio de dificultades, a vencer. Al escudriñar este versículo vemos que Jesús nos manda al mundo de la misma manera en que Su padre le envió aquí. Entonces, para saber cómo Él nos envía, debemos comprender Su propósito en la tierra. ¿Qué hizo Jesús aquí? Sanó, restauró, liberó, enseñó, discípuló, murió y venció. ¡Qué gran ejemplo nos da nuestro Maestro! Nuestro corazón debe romperse por lo que rompe el corazón de Dios. No podemos ser hijos suyos sin amar al prójimo. 

Una persona quien amó al prójimo es un personaje de una de las parábolas que Jesús contó. En esta historia, hay una persona necesitada y tres posibles ayudantes – tres personas quienes fueron “enviados al mundo”. Lucas 10 nos cuenta de un hombre quien estuvo tendido en el suelo, herido y necesitado. Los que pasaron de largo no fueron personas malas. Simplemente estaban demasiado ocupados. Iban camino a su siguiente reunión o evento religioso, y ayudar a este hombre exigía tiempo y esfuerzo. Exigía salir de su agenda personal. Un hombre samaritano, “viéndolo, se compadeció de él. Se acercó,” le curó y le hizo atender. Este hombre tuvo que dejar de lado otras cosas, y acercarse. No había, ni habrá, otra forma de hacer el propósito del Padre.

El samaritano tuvo que acercarse para poder ayudar. ¿Dónde estás tú hoy? ¿A qué personaje de esta historia le pareces? ¿Estás camino a tu siguiente evento o reunión? ¿Estás dispuesto a interrumpir tu agenda para cumplir la de Dios? Quisiera pensar que yo soy como el buen samaritano, pero lamento tener que admitir que a menudo soy más como los otros dos. Las normas y las responsabilidades se vuelven tan importantes que cuesta salir de ello y hacer la milla extra.

Creo que la pregunta más importante no es cómo quien hayas sido en el pasado, sino como quién decides ser a partir de hoy. ¿Vas a seguir de largo o vas a cruzar la calle e involucrarte? La compasión no es compasión sino va acompañado de acción. Es real solo cuando nos dejamos interrumpir por aquello que mueve el corazón de Dios. Jesús muchas veces fue interrumpido para sanar y restaurar. Amar para Él siempre fue acompañado por buenas obras. Cuando Jesús se acercó a nosotros, el cielo fue interrumpido. Su prioridad fue y es la misma que tiene su Padre: tú y yo. No hay nada que a Dios le importe más que la gente. Nunca hubo agenda más importante para Dios que nosotros. 

Considerando esto, si miramos alrededor qué tristeza causa lo que vemos. ¿Cuántas personas hoy día realmente tienen Su propósito como prioridad? No perdemos la esperanza, porque la tenemos puesta en Jesús. Él vive en nosotros y nos envía a un mundo sin esperanzas. ¡Dios nos quiere usar! Estoy segura que la gran mayoría de los creyentes alguna vez pasamos al altar después de prédicas que nos han impactado y de rodillas clamamos “¡Señor, úsame!” Después de haber conocido a Cristo como único y suficiente Salvador, muchos sentimos el deseo de servir a Aquel de quien nos hemos enamorado. Sin embargo, es también a partir de aquí que muchos se trancan. Es que queremos ser usados pero también queremos estipular cómo hacerlo. El que es músico, se ve cantando o tocando ante multitudes; y el que habla en pública, quiere predicar en estadios; y así sucesivamente. ¿Y si es la voluntad de Dios llevarte hasta los confines de la campaña, donde no hay ni micrófono ni bafle, para sanar, liberar y restaurar mientras cantas o predicas? Su agenda no es tu agenda. Y Él no necesita ver tu nombre en luces, ni nadie más. El que te rescató lo hizo para rescatar a otros. El que dejó el esplendor del cielo para la pobreza de la tierra lo hizo para que la tierra pudiera tener entrada al cielo. 

Probablemente el momento en que más serás usado por Dios no es cuando tu nombre esté escrito en luces, o miles te estén mirando; sino cuando, en un helado día de invierno, quites el abrigo de tu espalda y lo pongas a una persona quien tiembla de frío. Nadie te ofrendará aplausos. Nadie te quitará una foto. Pero en el cielo el Señor de Señores estará derramando lágrimas de felicidad. Le puedo oír decir, “Este es mi hijo, en quien tengo complacencia.”

Somos salvos por gracia con un propósito. Efesios 2: 10 dice "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". Nos enseña que las obras que Dios preparó para cada uno, las hizo ANTES. Esto significa que Él escribió un plan personal e individual para cada persona antes de que esa persona existiera. Es una verdad que me estremeció cuando lo entendí, porque significa que: hay cosas que están en mi “perfil de hija de Dios” que nadie más tiene; que el Dios Todopoderoso está confiándome cosas (¡a MI!); y que Él y yo estamos juntos en la ejecución de un plan escrito por Él (y Su plan es bueno, agradable y perfecto) hace mucho tiempo, y que tiene connotaciones eternas. ¡Desde ese momento la vida nunca más ha sido aburrida! Esto es verdad para tu vida también. Recibe esa verdad ahora y nunca mires para atrás. 

Ahora quiero llevar esa verdad a otro nivel. Mira a alguien que está cerca de ti. Quizás estés en tu casa, o en tu estudio o trabajo. No importa. Mira a alguien, aunque sea alguien que esté pasando por la calle. Dios escribió para esa persona un plan, y el deseo de Su corazón es que él o ella esté con Él por la eternidad. Esa persona es hechura Suya, creada en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que él o ella anduviese en ellas. 

Primero debemos preguntar a nosotros mismos si estamos “andando en ellas”. Definitivamente, cuando miramos alrededor es tan fácil encontrar a personas quienes no lo hacen. Ahora, mientras escribo esto, llegan noticias de un incendio en el Brasil. En una discoteca más de doscientos personas han muerto. De una cosa estoy segura: esas personas no estaban andando en las buenas obras que Dios había preparado para ellas de antemano. ¡Cuán astuto es el diablo y cuántas vidas ha robado en una vez! No juzgamos. Entre “ellos” y “nosotros” hay una línea muy fina. Los que no conocen a Cristo son pecadores en necesidad de perdón, y los que tienen a Cristo son pecadores perdonados. No hay un “ellos” y un “nosotros”, sino un solo Dios, lleno de gracia; y la humanidad, muy necesitada de ella. La bendición de conocerle es ser usado para que otros también reciban Su misericordia. Que nos use es una locura, es ilógico; pero es Su plan. Los perdidos – los que no conocen a Jesús – no son solo un número. ¡Son hechura de Dios! Son personas por quienes Jesús murió. ¿Qué puede ser más importante que las personas?

Dios anhela derramar Su gracia sobre todos. Quiere cumplir Su plan para cada vida, pero cómo sabrán si no les contamos? (Romanos 10:14). Es para libertad que Cristo nos liberó. No se trata de ser bendecido, sino de comprender que la mayor bendición es ser bendición para otros. 

Termino con una historia. Una nena quiso una linterna. Le pidió a su mamá que le comprase una. En la siguiente visita al supermercado, le hizo recordar a su mamá acerca de su pedido y se la compró. Estaba muy emocionada con su regalo. Le costó mucho esperar hasta llegar a la caja, pagar por la linterna y las pilas y que su mamá las coloque para que anduviera. Mientras su madre salía con las demás compras, la niña prendía vez tras vez su linterna. Muy frustrada, dijo estas palabras a su madre,: “¿Mamá, podemos ir a encontrar un poco de oscuridad?” Sin darse cuenta, ella había declarado una gran verdad, que la mayor parte de la iglesia no comprende aún: la luz fue hecha para la oscuridad. 

Es tiempo de ser interrumpidos en nuestra agenda, para fijar Su agenda como la nuestra. Es hora de poner a Su último mandato como nuestra primera prioridad. Somos hechura de Dios, cada uno con un propósito escrito de antemano. ¿Lo estamos cumpliendo? 

Señor, perdóname por haberme concentrado en lo que yo quiero más que en lo que Tú anhelas. Perdóname por no haber hecho Tu prioridad la mía. Padre ¿a qué me llamas? ¿Cómo puedo yo poner a Tu disposición mis talentos, capacidades y recursos – todas cosas que he recibido de Ti –para alcanzar a aquellos a quienes creaste con un propósito? Interrúmpame.  Me rescataste. Me has hecho libre. Que mi vida sirva para que otros sean traídos a la libertad. Mientras haya hijos tuyos dispuestos a ser interrumpidos para hacer cumplir Tu agenda, ¡el enemigo no tendrá victoria! Llévame a dónde Tú quieras. Cumpliré Tu propósito, y llevaré la Verdad a dónde vaya. La libertad que me has dado es para libertad.
Amén   



martes, 30 de octubre de 2012

LO QUE UNA MUJER QUIERE


¿Qué quiere una mujer? Qué responderías tú, mujer, a esta pregunta? 




A pesar de que algunos cínicos estarían en desacuerdo, tengo que decir que toda mujer quiere mucho más que lindas ropas, belleza y un abdomen plano (o espero que así sea). En mis años y a través de mi experiencia de trabajo con mujeres, puedo decir con certeza: LAS MUJERES QUEREMOS AMOR. Es que Dios nos hizo así. Efesios 5:25 dice  “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Me llama tanto la atención que Dios le dice al hombre que ame a su esposa. ¿Acaso no es lógico que la haya de amar? Al final, se casó con ella. Sin embargo, la orientación es clara. 

Para comprender el por qué de este versículo es necesario conocer algo de cómo es Dios. Él nunca hace o dice las cosas sino para nuestro bien. Cuando Él dice al hombre que ame a su esposa, es porque sabe que es lo mejor para ambos. En el versículo 33 del mismo capítulo a las mujeres nos dice: “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. ¿Quiere decir todo esto que la mujer no necesita amar a su esposo, sino solo respetarle; y que el hombre, con tal de amar a su mujer, no necesita respetarla? De ninguna manera. 

Estos versículos nos dan pautas importantísimos para saber qué necesita cada género, de acuerdo con cómo Dios nos ha creado. ¿Quieres hacer feliz a tu hombre? Respételo. Darle el lugar que corresponde como cabeza, líder, responsable. Dios le dio esa tarea, y cuando le haces saber que le reconoces como tal, él va a ser capaz de alcanzar la plenitud de ese rol.

Volvamos a nuestro tema. Las mujeres precisamos (y merecemos) respeto. Sin embargo, lo digo de nuevo: NECESITAMOS AMOR. Una mujer quien se siente amada florece. Es más bella y tiene confianza. Se ve en sus ojos. Es capaz de todo.

No obstante, esto puede ser un problema…

Como el amor es algo que necesitamos, lo ponemos como prioridad. Lo buscamos en los lugares equivocados. Lo confundimos con otras cosas que no nos convienen.

¿Alguien ha estado ahí?

Veo alrededor mío a mujeres, muchísimas mujeres, quienes han sufrido terriblemente por haber cometido el error de tirarse de cabeza a una relación porque vio la oportunidad de sentirse amada. Ojo…dije “sentirse”, porque a menudo nos sentimos amadas cuando lo que estamos recibiendo no es amor de verdad. Seamos sinceras, y por favor no se ofenda: las mujeres a veces somos muy tontas. Y lo que es peor, somos tontas en el nombre del amor – y creemos que esto lo justifica. Nos volvemos tan hábiles en encontrar excusas y dar razones, que seguimos en el mismo carril, y somos lastimadas vez tras vez. ¡Y para colmo les culpamos a los hombres!

Comprenda esto: el hombre es responsable por lo que hace, pero su responsabilidad llega hasta donde tú le permites conseguir lo que quiere. Mi padre siempre decía “El hombre te va a buscar. Eres tú la que decides hasta dónde llega.” Esto se aplica a todos los niveles. Desde la amistad, hasta ir a la cama con él. Tú decides. 

Los problemas surgen cuando sucede lo siguiente: confundimos qué es el amor; y lo buscamos en el lugar equivocado.

¿Qué no es el amor?  
No es físico. 
No es una entrega del cuerpo en cambio de un poco de atención.
No es aceptar que alguien te vea, te hable o te mime a escondidas.
No es abusivo, explosivo o vergonzoso.
No es sexo.
No se basa en exigencias o condiciones.

He dicho todas estas cosas porque veo todos los días cómo mujeres se entregan por completo a alguien quien no la ama, sino que aprovecha su debilidad y la usa. Lastimosamente, y me duele el corazón tener que decir esto: también sucede dentro de la iglesia. Que a un hombre le conozcas dentro de la casa de Dios, no significa que vive según la ley de Dios. Y que alguien asista a los cultos cada semana, no le hace santo.

Es que la realidad es que es MUY FÁCIL  ganar el corazón de una mujer hambrienta de amor. Con  palabras suaves y algunas atenciones, ella se convence que “este es el hombre a quien he buscado toda mi vida”; cuando en realidad, lo que siempre ha buscado es el verdadero amor, que anhela llene el vacío que lleva por dentro, y esto solo lo puede hacer Dios.

¿Cuál es la respuesta entonces? 

Primeramente, tu corazón le pertenece a tu Creador. Él te hizo, te conoce, te acepta cómo eres y jamás te haría daño. A medida que le vas conociendo, te vas a dar cuenta que el amor que siempre lo soñaste, lo recibes de Él. No te da la espalda cuando fallas; si te equivocas, no te regaña con palabras hirientes; cuando estás triste, te abraza y te llena de gozo; conoce tu corazón íntimamente – aún mejor que tú; te mima de maneras inesperadas; y hace tus sueños realidad; cuando pasas por tiempos difíciles, Él está a tu lado. Es fiel. Jamás te abandona, te lastima o te menosprecia. De lo contrario, hoy te dice: Todo lo puedes cuando estás en mí, porque yo te fortalezco (Filipenses 4:13); sé fuerte y valiente y no temas porque yo voy contigo (Josué 1:9); aunque pases por el valle de la sombra de la muerte, no temas ningún mal, porque estoy a tu lado (Salmo 23:4); y tengo planes hermosos para tu vida, para darte esperanza y el fin que anhelas (Jeremías 29:11).  ¡Esto es nuestro Dios! 

En segundo lugar, debes tomar algunas decisiones. No importa qué hayas hecho en el pasado en nombre del amor, pida perdón a Dios y siga adelante. Si tuviste relaciones que sabes eran fuera de Su voluntad, humilla tu corazón ante Él ahora mismo. Él te da un nuevo comienzo. Pídale que cambie tu forma de ver y sentir, pero primordialmente pídale que tome tu corazón en Sus manos; que lo sane y lo llene. ¿Sabes algo misterioso y precioso? Cuando el corazón de una mujer está lleno de Dios, no cualquier hombre puede entrar ahí. Debe pasar primero por Él. La voluntad de tu Padre Celestial es PERFECTA. En ella nada malo hay. Él siempre va a preparar lo mejor para ti. Esperando en Él, recibiendo de Su precioso amor, llegará el día en que Él te dará la pareja idónea. Mientras tanto, disfruta de tu amor con Él. Déjate conquistar por Él. Enamorarlo de ti pasando tiempo con Él y escuchándole. Irás descubriendo el verdadero amor, el amor para el cual has sido creada.



Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. - Gálatas 2:20 

Conoce pues que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos hasta mil generaciones. - Deuteronomio 7:9 

domingo, 15 de julio de 2012

HACER LO CORRECTO


Te dispones a  hacer lo correcto. Pides a Dios que encamine tu vida. Le buscas, le honras y le adoras. Excelente! Después viene una situación y te quedas parado ahí, sin saber qué decidir. Te pasó alguna vez? Quizás sea una persona a quién le quieres cada vez más, pero te preguntas “Es la persona con quién voy a pasar el resto de mi vida?”; o algo relacionado con tu carrera, y te da temor pensar que si te equivocas, las consecuencias podrían ser catastróficas. 


 En esa situación se encontró un escriba. Podemos leer esta historia en Marcos 12: 28 – 34. A Jesús le hizo una pregunta: Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?


La esencia de lo que este hombre le pregunta a Dios es “Cómo puedo hacer bien las cosas?” Él quería la receta para evitar el fracaso. Quería saber cuál era la regla que, si la obedecía, le iba a ubicar siempre perfectamente dentro de la voluntad de Dios. Quizás te puedas identificar con esto. “Señor, en esta situación, qué camino debo tomar para no fallar?” No es fácil estar parado ante una encrucijada y no tener idea cuál camino tomar. La respuesta de Jesús es muy interesante:


    Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: ...Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. (Mateo 22)


Jesús vio el corazón del hombre y le dio la repuesta más indicada, por esta razón: le dijo que cualquiera sea la circunstancia o la decisión, debemos siempre poner a Dios en lugar de prioridad. Le verdad es que tendemos a creer de que existen recetas para la toma de decisiones y la vida en general. Error. Dios nos hizo únicos, y Él jamás usó moldes. Por qué lo hemos de hacer nosotros? La vida de otro no es tu vida. Las pruebas que pasas son tuyas, no de otro. La manera en la que otras personas se enamoraron, y vivieron su historia de amor, es lo que Dios planeó para ELLOS. No es lo que Él tiene para ti. Cuando eliminamos las normas, las reglas y las costumbres, qué queda? Qué debemos tener en cuenta? La regla de oro. En todo lo que hagas o decidas, hacete estas preguntas: 
En esto voy a mostrar mi amor por Dios? 
Esta decisión le honrará?
Esto me impedirá vivir entregado a Dios?
Las respuestas a estas preguntas te deberían ayudar a escudriñar la verdadera motivación tras tu acción. Si de verdad quieres cumplir con el principal mandamiento, sabrás qué hacer. 

EL LUGAR SECRETO


¿De qué trata tu relación con el Señor? ¿De obras, de bendición y progreso, de logros o de RELACIÓN? Solo este último dará fruto. Es solo a través de una relación íntima con tu Padre que vas a recibir Su poder. Solo si permaneces en Él, seguirá ese poder contigo. No es tuyo. Obra a través tuyo. No se prende y se apaga. Y sí, se puede perder.


Fuiste formada en lo secreto. En un lugar escondido – el vientre de tu madre – fueron tejidos tus huesos. Es en la intimidad con Dios, en el lugar secreto, que tu relación con Él es formada. Es ahí donde recibes todo lo que Él tiene preparado para ti. Es en la intimidad que Él, tierna y firmemente, nos corrige, nos encamina y nos muestra Su propósito para nuestra vida. Encontramos un Padre amoroso y firme, conocemos al Maestro formador y nos envuelve el Amado. 


Todo esto lleva a algo que necesitamos cada uno: la TRANSFORMACIÓN. ¿Quieres que Dios te use para impactar a tu familia, tu comunidad, tu ciudad y tu nación? Entonces  ¡DEJATE IMPACTAR POR ÉL EN EL LUGAR SECRETO!
¿Cuál es la prioridad de Dios? ¿Es fijar reglas y normas? ¿Es separar los santos de los inicuos? ¡NO! Su prioridad es TENER UNA RELACIÓN PRECIOSA Y REAL CONTIGO. ¡Él te anhela! Quizás has pasado mucho tiempo buscando amor, queriendo ser aceptado o anhelando sentirte valorado….y no sabías todo este tiempo que hay quien te acepta, te ama y te anhela. Cuando ésta verdad llega al corazón, uno ve las cosas de manera distinta.


No dependas de la aceptación de las personas; ni pases la vida tomando decisiones erradas en búsqueda del amor, que esto solo lleva al dolor. No creas que debes cambiar para ser aceptado. Simplemente acércate. Cuando estés cerca de Él, verás la magnitud de amor y no podrás alejarte de Su dulzura. Nunca más serás igual.


Romanos 8: 35 – 39 dice así: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;  Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Nada puede separarte de Su amor. ¿Acaso no es este el amor que siempre has esperado?

jueves, 14 de junio de 2012

LINAJE ESCOGIDO





Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable
1 Pedro 2:9


Mefi-boset era hijo de Jonatán y nieto de Saúl. Nada podía cambiar eso. Una sierva se había escapado con él cuando éste era bebé; y se había caído – quedando él lisado de pies. Había sido sacado del palacio bajo circunstancias fuera de su control, y llevado a un pueblo llamado Lodebar. Era un lugar pobre, un lugar de miseria.  
Ha habido en tu vida circunstancias que no escogiste, y que te han llevado a la miseria? La miseria no es necesariamente material o financiera. Más terrible aún es la miseria emocional o espiritual. ¿Cómo ha sido tu vida? ¿Las circunstancias, o tus decisiones, te han sacado del palacio? ¿Te encuentras hoy en un lugar de limitación y pobreza? ¿Estás discapacitado, limitado o débil?
La historia de Mefi-boset nos muestra nuestras propias vidas. Debemos entender que, aunque él vivía en Lodebar, aunque su vida estaba sumida en la miseria y la dificultad, ÉL ERA DE LINAJE REAL. Nada podía cambiar eso. Como tal, él tenía derecho a todo lo que le correspondía.Además, existía un pacto entre su padre y el rey David. Se habían prometido cuidar de las familias del otro si fuera necesario. David ahora se enterraba de la existencia del hijo de su amigo, y él deseaba honrar ese pacto.Tú y yo, cuando hemos aceptado al Señor Jesucristo como único y suficiente Salvador, somos de linaje real. Nuestro Padre es el Rey del Universo! En Jesús gozamos, además, de todos los beneficios del pacto que Él hizo por nosotros. 
Me llama mucho la atención que Mefi-boset nunca había ido a reclamar lo que era suyo. Él sabía quien era – hasta la gente sabía de él. Es por eso que Siba al instante le respondió la pregunta del rey cuando averiguó si alguien de la casa de Saúl aún existía. Mefi-boset era conocido. Si él sabía quién era ¿por qué se quedó en Lodebar?  
La respuesta se encuentra en el versículo 8: “Y él inclinándose dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?” El pobre hombre nunca había buscado lo que le correspondía porque se sentía indigno. Se veía como nada. Su autoimagen era tan pobre, su autoestima tan baja, que impedía su bendición.
¿Cómo te ves? ¿Cuál es tu autoimagen? No permitas que cómo te ves te robe la herencia que ya es tuyo. Dios no te ve como tú te ves. Él no considera tu pasado, tu miseria, tu discapacidad cualquiera fuese. Él te ve por lo que eres: SU HIJO O HIJA. Eres de linaje real! Acércate y sentarte a la mesa del Rey.

sábado, 11 de febrero de 2012

La marca de la Alianza

                 Dios es Todopoderoso y Majestuoso. A la vez, es una persona a quien debemos llegar a conocer íntimamente. El capítulo 10 de Deuteronomio nos enseña varias cosas acerca de cómo es Dios y qué espera de nosotros, Sus hijos. Antes de este capítulo, Moisés había destruido las tablas en un ataque de furia. Te invito a leer el capítulo antes de continuar (al finalizar el artículo).

                Cuando Moisés rompió las tablas de los Diez Mandamientos, fue porque encontró al pueblo adorando una imagen. Nos preguntamos ¿Y acaso estuvo mal que se enojara? Al final, lo hizo porque ellos no obedecieron ni respetaron al Señor, a quien él amaba. Sin embargo, él pecó. ¿Por qué? Porque tomó en sus propias manos lo que a Dios le tocaba hacer. Perdió el autodominio. La verdad es que el pueblo no era de Moisés, sino de Dios. Muchas veces queremos tomar un lugar que no nos corresponde. Nosotros somos siervos de Dios, si lo decidimos ser; somos instrumentos nada más. La obra es de Dios. ¿Te estás quebrantando por cosas que no puedes cambiar? ¿Te llenas de rabia porque ves que las cosas no están como tú quieres? Toma un paso atrás. Dale a Dios la oportunidad de obrar en libertad y de mostrarte que Él es Jehová tu Dios. 

                A pesar de que Moisés había pecado, Dios no le dio la espalda. No le dijo que era un hijo malo, que lo iba a castigar con furia. ¿Qué hizo? Recordó Su pacto con Israel y con Moisés. Si bien podría haberlos destruido, no lo hizo. Dio instrucciones para que Moisés hiciera otras tablas y que subiera de nuevo al monte. En otras palabras, le dio otra oportunidad. Dios no guarda rencor. Siempre Sus decisiones son para restauración. No importa lo que hayas hecho en el pasado, Dios no te lo va a frotar en la cara. Él te va a dar esa nueva oportunidad para volver a Su camino. Él es misericordioso más allá de lo imaginable.

                Cuando Moisés subió al monte, el Señor escribió LAS MISMAS PALABRAS en las nuevas tablas. Su Palabra, Su promesa, Su plan no cambia. Aquello que Él escribió para tu vida no cambia, por más que hayas fallado. Permanece y se cumplirá.

                ¿Qué espera Dios de nosotros?
1. Espera que le honremos. Esto significa que le escuchemos, con atención, en una relación real y personal.
2. Espera que obedezcamos sus mandamientos, que hizo PARA NUESTRO BIEN.
3. Espera que le amemos (y si le amas a Él tienes que amar a tu hermano, porque de lo contrario, eres mentiroso 1 Juan 4:20)
4. Quiere nuestra alabanza genuina, que es lo mismo que servir. Alabar no es solo cantar, es vivir para Él.
                
                 La verdad es que cuando vivimos en desobediencia, cuando no estamos cerca de Él, somos nosotros quienes perdemos. Desaprovechamos todo aquello que Él preparó para nosotros. ¡Él nos escogió para estar arriba de las naciones! Sus hijos e hijas, sean latinos o anglohablantes, negros o asiáticos, o de cualquier otra parte del mundo, somos todos parte de una familia que no está sujeta a los sistemas del mundo, sino a la perfección de Su plan. Sin embargo, el que no escoge obedecer no puede acceder a esta gran bendición. Escoge hoy el camino de Dios.

                Para terminar, nos enseña esta preciosa porción de la Palabra acerca de quién es Él:
  • ·         Dueño de los cielos y la tierra (v.14)
  • ·         Fiel (v.15)
  • ·         Dios de dioses (v.17)
  • ·         Señor de señores (v.17)
  • ·         Grande (v.17)
  • ·         Poderoso (v.17)
  • ·         Temible (v.17)
  • ·         No hace acepción de personas (v.17)
  • ·         No acepta corrupción o soborno (v.17)
  • ·         Justo (v.18)
  • ·         Amoroso (v.18)
  • ·         Celoso (v. 20)
  • ·         Espera tu alabanza (v.21)
  • ·         Hacedor de milagros (v.21)
  • ·         Multiplicador (v.22)

                Su fidelidad escapa nuestra comprensión, pero una cosa es clara: si escoges Su camino, si le obedeces y le honras, vas a recibir de Su mano las más ricas bendiciones espirituales. Ponte de pie para Él. Quiere usar tu vida para bendecir y poder dar todo lo que ha prometido. Te dejo con las palabras del versículo 11: “Anda, prepárate a salir al frente del pueblo, para que vayan y conquisten el país que prometí dar a sus antepasados.”
               

La alianza renovada


Deuteronomio 10 »Entonces el Señor me dijo: “Corta tú mismo dos tablas de piedra iguales a las primeras, y haz también un cofre de madera, y sube al monte para hablar conmigo. Yo voy a escribir en esas tablas las mismas palabras que estaban escritas en las primeras, las que tú rompiste, y las guardarás en el cofre.”
»Hice, pues, un cofre de madera de acacia, y corté las dos tablas de piedra, y subí con ellas al monte. Y el Señor escribió en las tablas los Diez Mandamientos, tal como lo había hecho la primera vez que les habló a ustedes en el monte, de en medio del fuego, cuando todos estábamos reunidos. Me las dio, y yo bajé del monte; luego puse las tablas en el cofre, tal como el Señor me lo había ordenado, y todavía están allí.»
(Los israelitas partieron de Beerot-bené-jaacán, y se dirigieron a Moserá. Allí murió Aarón, y fue sepultado, y su hijo Eleazar ocupó su lugar como sacerdote. De allí salieron para Gudgoda, y de Gudgoda fueron a Jotbata, región en la que abunda el agua. Fue entonces cuando el Señor escogió a la tribu de Leví para que llevara el arca de la alianza del Señor y estuviera en su presencia para ofrecerle culto y dar la bendición en su nombre, como lo siguen haciendo hasta hoy. Por eso los levitas no han tenido parte ni herencia entre sus hermanos, porque su herencia es el Señor, tal como el Señor mismo lo anunció.)
10 «Yo estuve en el monte cuarenta días y cuarenta noches, lo mismo que la primera vez, y también esta vez el Señor me escuchó y no quiso destruirlos a ustedes, 11 sino que me dijo: “Anda, prepárate a salir al frente del pueblo, para que vayan y conquisten el país que prometí dar a sus antepasados.”
Lo que Dios exige
12 »Y ahora, israelitas, ¿qué pide de ustedes el Señor su Dios? Solamente que lo honren y sigan todos sus caminos; que lo amen y lo adoren con todo su corazón y con toda su alma,13 y que cumplan sus mandamientos y sus leyes, para que les vaya bien. 14 Tengan en cuenta que del Señor su Dios son los cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. 15 Sin embargo, el Señor prefirió a los antepasados de ustedes y los amó, y después escogió a los descendientes de ellos, que son ustedes, de entre todos los demás pueblos, tal como se puede ver hoy.
16 »Pongan en su corazón la marca de la alianza, y no sigan siendo tercos, 17 porque el Señor su Dios es el Dios de dioses y el Señor de señores; él es el Dios soberano, poderoso y terrible, que no hace distinciones ni se deja comprar con regalos; 18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, y que ama y da alimento y vestido al extranjero que vive entre ustedes. 19 Ustedes, pues, amen al extranjero, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto.
20 »Honren al Señor su Dios, y adórenlo sólo a él; séanle fieles, y cuando tengan que hacer un juramento, háganlo en su nombre. 21 Porque él es el motivo de la alabanza de ustedes; él es su Dios, que ha hecho por ustedes estas cosas grandes y maravillosas que han visto.22 Cuando los antepasados de ustedes llegaron a Egipto, eran sólo setenta personas, pero ahora el Señor su Dios los ha hecho aumentar en número como las estrellas del cielo.