lunes, 2 de enero de 2012

ANTES DE PONERTE DE PIE














Mujeres De Pie. Me encanta la expresión.
Se entiende que somos mujeres quienes ya no estamos postradas, rendidas; sino levantadas, caminando hacia el futuro con decisión y mirando de frente, porque somos más que vencedoras en Cristo Jesús. 
Sin embargo, antes de ponernos de pie, hay algo primordial que debemos hacer.


                Dios nos promete que no nos mandará prueba mayor de lo que podemos soportar. Es una promesa y Él cumple lo que promete, no es hombre para mentir. Sin embargo ¿alguna vez estuviste en una situación donde con sinceridad dijiste a Dios “No puedo más. Ya no tengo las fuerzas. Ni un paso más puedo dar…”? La vida no es fácil y creo que seríamos muy mentirosas si dijéramos que nunca habíamos pasado por semejante situación. Como dice Pablo,  “cuando débil, en Él fuerte soy”; pero hay un proceso vital en esta situación que no debemos pasar por alto, uno que nos ayudará a alcanzar nuevos niveles de fe y lo aprendemos del mismo Jesucristo.

                Me asombran las palabras que encontramos en el capítulo 14 de Marcos: “Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte…” (Énfasis agregado) El Señor Jesucristo sabía lo que le esperaba. Piensa ahora en la peor prueba que has pasado hasta hoy; y ahora compáralo con lo que Jesús enfrentaba. Sabía que iba a morir. Sabía que todos le iban a abandonar. Sabía que iba a ser molido – literalmente. ¿Alguna vez consideraste el significado de esa palabra, usada por el profeta Isaías? No es sorprendente entonces que se sintió angustiado.  Quizás me digan: “¡Pero estamos hablando de Jesús, el Hijo de Dios! ¿Acaso no tenía Él la fortaleza suficiente para enfrentar la muerte?” No olviden que Jesús fue totalmente Dios y totalmente hombre. Cada golpe, cada clavo, cada latigazo le dolió tanto a Él como nos dolería a nosotros.

Qué prrueba estas pasando? ¿Qué te angustia y entristece? Cuán maravilloso saber que en medio de la prueba, no solo está Él contigo, ¡sino que también te comprende perfectamente porque Él estuvo allí!
                Aprendemos mucho más del maravilloso ejemplo de Jesús. En el momento de mayor ansiedad, Él no hizo lo que muchas veces hacemos nosotras – retirarnos a la soledad a hundirnos en la depresión y los pensamientos negativos. ¡No! Jesucristo hizo lo que tú y yo debemos hacer cada vez que la vida nos angustia y en especial cuando la carga se vuelve inaguantable – se tiró a los brazos del Padre. Derramó su ser ahí en el suelo del Getsemaní. No se reservó a términos conservadoras o expresiones superfluas. Desnudó su corazón: “Padre, si quieres, pasa de mi esta copa; pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lucas 22:42) En otras palabras: Si hay alguna manera de evitar que tenga que pasar por esto, por favor ayúdame; pero por sobre todo quiero hacer lo que Tú quieres, no lo que yo deseo. El Padre le respondió. Imagino la madrugada fresca en el jardín. Jesús postrado en el suelo, llorando, clamando; y Su Padre en el trono en el cielo, llorando también; mirando a su Hijo Amado, sabiendo bien que Él sufría y que iba a sufrir mucho más. Esto era el plan. Él tenía que beber de esa copa porque era la única manera de que tú yo pudiéramos ser libres.




                
               Entonces Dios hace lo único que pudo: le manda consuelo en la forma de un ángel para fortalecerle. No termina el dolor de Jesús con la aparición del ángel. Cuenta el libro de Lucas que Él “estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta el suelo.” Es inimaginable la angustia que Cristo estaba pasando. En  ese momento de tribulación, se refugió en los brazos de Su Padre. Derramó todo, pero no se encontraba solo – y es ahí, en el abrazo del Señor, que Él encuentra la fortaleza para seguir adelante. Oró varias horas antes de ponerse de pie y ser arrestado.

                En los tiempos más duros nos sentimos  solos. No esperes que otros estén a tu lado cuando la hora de mayor angustia llega. Busca a Dios. En Sus brazos vas a encontrar consuelo y fortaleza. Es probable que la circunstancia no cambie, pero lo vas a poder enfrentar con la pujanza que antes no tenías; y, como Jesús, te vas a poner DE PIE  y caminar hacia tu propósito.

¿POR QUÉ “DE PIE?”

                 Muchas personas han preguntado por qué “DE PIE”. Quiero explicarles algo de la historia de este ministerio.

                Nace como “PARAGUAY DE PIE” en el año 2008, a consecuencia de reuniones, oraciones y tereré compartido con mi amigo y compañero, Diego Cáceres. Los dos sentimos el llamado a proclamar a la iglesia de Cristo que es hora de ponerse de pie,  en otras palabras a levantarse de su banco y participar en ganar a esta hermosa nación para Cristo. Comenzamos con un proyecto que no resultó, pero que fue usado por Dios para enseñarnos cosas muy importantes. Vimos que estábamos apurándonos en ciertas cosas y entendimos que debíamos esperar Su tiempo y no el nuestro.

                Así comenzó un tiempo emocionante de la mano de Papá. De manera preciosa nos mostró individualmente que Su prioridad era nuestro corazón. Entonces nos ocupamos de nuestra intimidad con Él, aunque sin dejar de trabajar a favor del Reino. Diego predicaba en diversas iglesias y encuentros, y yo servía en la alabanza y en el servicio. Los dos buscamos constantemente lo que Él tiene preparado, no solo para nosotros, sino para esta nación. Debo aclarar que ni Diego ni yo somos paraguayos. Él es argentino y yo soy sudafricana. Sin embargo, como suelo decir, “Dios me puso en el Paraguay y puso al Paraguay en mi”. De una manera inexplicable, sentimos pasión por este país y por lo que se viene. Sabemos y declaramos que Dios está levantando una generación compuesta por personas de diversas edades, trasfondo sociocultural, color y denominación que ya no se conforma con solo participar de la vida en la iglesia separada del mundo sino que comprende que no somos de este mundo pero sí estamos en él, y por lo tanta  ¡lo ganaremos para Él!

                A medida que Dios ha tratado con nuestros corazones, nos ha ido mostrando Su camino y Su voluntad. Hemos tenido el privilegio de participar en muchas actividades dentro y fuera de la iglesia. Una de ellas fue la coordinación del Día Nacional de Evangelismo 2011 que fue una inmensa bendición. Sabemos que lo mejor está por venir!

                Otra parte de PARAGUAY DE PIE es MUJERES DE PIE. He sentido desde hace años la necesidad de alcanzar a las mujeres del Paraguay. No comprendemos nuestro valor y no dimensionamos nuestro rol, habiendo tragado muchas mentiras que el mundo nos ha vendido. Como resultado, vemos a tantas mujeres quienes no solo no alcanzan su propósito, ni siquiera lo llegan a buscar. De ahí, surge mi blog “Mujeres De Pie” y luego el grupo de Facebook con el mismo nombre. Este tiene el fin de compartir enseñanzas Bíblicas y prácticas con mujeres; y animarnos a ir más allá de nuestros límites para alcanzar la plenitud en Cristo.

                El 2012 se viene con nuevos desafíos. Diego se va a Sudáfrica por un año para capacitarse y para participar en actividades evangelísticas en ese hermoso país. Yo tomo el reto de llevar adelante el apoyo que él necesita desde aquí; y de coordinar diversas actividades. ¡Este es el año, Mujeres De Pie! Dios nos llama a alcanzar a otras con Su amor. Dios nos dio brazos y manos, para servir y para abrazar. Nos dio la boca para proclamar Su verdad. Y nos dio pies para pararnos derechos, diciendo, “Heme aquí, Señor. Yo iré.”

                Las animo a no decaer, sino agarrarse de la mano del Omnipotente para caminar con seguridad por la senda que Él con tanto amor trazó.





lunes, 24 de octubre de 2011

PRUEBAS Y BENDICIÓN

Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. 
1 Reyes 17: 9 al 16


Dios se ocupa de ti. Sé que muchas veces no parece ser así. Hay momentos en los que nos sentimos olvidadas, sin recursos y hasta sin salida; pero Dios siempre responde. Él no se olvida de nosotras.

La vida puede ser muy dura. Más de una vez nos encontramos en situaciones que no parecen tener solución. Una mujer quien se encontró en una situación muy difícil fue una viuda quien vivía en una ciudad llamada Sarepta, que significa “ciudad de muchas casas”; en otras palabras, significa abundancia. Sin embargo ¡esta mujer estaba al final de todo! Pasaba por gran necesidad porque no solo era una mujer quien no tenía quién respondiera por ella, sino también la zona estaba siendo azotada por una terrible sequía y ya no había alimento. Lo único que le quedaba era un poco de aceite y harina. Estaba juntando leña para preparar lo que ella creía era su última comida, para luego entregarse a esperar la muerte. Entonces se encontró con el profeta Elías, quien le dice para que prepare una comida para él, y que luego comerían ella y su hijo. Ella obedeció, y no escaseó la comida por muchos días.

Miremos un momento a esta mujer. Es mencionada en la Biblia simplemente como “la viuda de Sarepta”. No conocemos su nombre. Conocemos su historia, pero no quién es ella. Sabemos que ha  sufrido. Su esposo falleció, no sabemos hacía cuánto tiempo ni cómo. Por conocer las costumbres de la época, sabemos que como tal, ella era considerada de poco valor. Ya no tenía quién la defendiera y para la sociedad ella no valía. Para colmo, ya no le quedaban recursos para seguir adelante. ¿Puedes ponerte en su lugar por un momento? Si tienes hijos, imagínate que ya no hay supermercados o almacenes donde comprar alimentos y que te queda una pequeña cantidad de comida. Es lo último que hay, y sabes que cuando haya terminado, ya no habrá qué darles. Me pregunto ¿cómo consolaría a mis hijos en semejante situación? ¿Cómo les explicaría lo que está pasando? Es que escapa nuestra imaginación porque estamos muy acostumbrados a la abundancia. A menudo somos como ella. Usamos lo que creemos es lo último que tenemos, para luego desistir de todo. Sin embargo, Dios tiene otros planes.

A pesar de estar sola, menospreciada y pobre está de pie, buscando leña para el último fuego. Hará todo lo posible hasta el último momento para proveer. Ella le dice a Elías que está planeando compartir su última comida con su hijo,  y no creo que sea fatalista. No se ha entregado. Tampoco desea morir. Simplemente es realista - sabe que ya no le queda nada.

No siempre vemos el final del camino.
Seguir exige mucha fe.
En el momento de mayor necesidad ella es desafiada a dar. En el versículo 9 vemos que Dios dio orden a ella para que diera. ¿Quién dijo que solo puedes ser de bendición si tienes mucho para dar? Fíjate en ella. En lo que le parecía ser su último día, Dios le ordena bendecir a otro. ¡Su obediencia exigió fe! Tuvo que poner a un lado sus deseos de alimentar a su hijo, y confiar. Bien podría haber dicho: “No, esto es para nosotros porque no pienso dejar a mi hijo sin nada.” DECIDIÓ obedecer. ¿Qué determina el valor de una promesa? Yo creo que mucho depende de quién te está prometiendo algo. ¿Ella oyó las palabras de Elías y no solo entendió que eran de Dios, sino también las creyó. Preparó comida para el siervo de Dios como le habían ordenado, y la comida no escaseó.

Para la viuda de Sarepta la solución se presenta en la forma del profeta. A la vez ella es usada por Dios para ser la solución para él. ¿No es maravillosa la forma de obrar de Dios? Cuando Él obra, muchos son tocados. Cuando Él obra en tu vida, muchos van a recibir de Su provisión. Es llamativo también que Dios le manda a Elías junto a una mujer necesitada, y no el gobernador o un rico hombre de negocios. Usa a ella para mostrar Su poder y Él es glorificado.

Hay veces en que das todo de ti, hasta que ya no tienes nada que dar. Podría ser en una relación, o en tu trabajo, en lo económico o en lo emocional, pero al final todo no es suficiente. A menudo me he sentido muy presionada porque pareciera que todo dependiera de mí. ¡Si yo estoy mal, todo en casa está mal! A veces llegamos al final de nuestras fuerzas. Entonces decidimos dar lo último que tenemos, para luego rendirnos. Sencillamente decimos “Ya no puedo más.” Somos realistas; y nuestro realismo nos quita los ojos de Aquel quién todo lo puede.

viernes, 7 de octubre de 2011

EL JOVEN Y EL ARTISTA

 El joven no estaba en el Museo de Arte Moderno por coincidencia. No era un lugar donde elegiría estar. Se sentía mucho más cómodo en una cancha de fútbol, pero el grupo del colegio estaba de viaje y todos habían entrado al museo juntos.

La sencilla verdad es que no entendía nada de lo que observaba. Había esculturas que parecían ser hechas de pedazos de desechos; y pinturas que, estaba pensando él, asemejaban mamarrachos. 

En el instante que observaba uno de estos cuadros, un profesor del colegio controlaba al grupo de jóvenes desde una esquina. Observó como el chico mencionado se sentó frente a un enorme cuadro de explosivos colores y ubicaba su cabeza primero hacia un lado y después hacia el otro, como si tratara de descifrarlo. Después de unos segundos se acercó un señor al joven y se sentó a su lado. El profesor seguía observando, con más interés ahora, listo para intervenir en caso de que viera algo sospechoso. En estos tiempos, uno no puede ser demasiado cauteloso.


El señor hablaba al joven, quien prestaba mucha atención. De vez en cuando, el muchacho asentía con la cabeza, y una o dos veces uno de los dos apuntaba hacia el cuadro. Luego de unos quince minutos el señor se levantó, se despidió del joven con un apretón de manos y se fue.

Intrigado, el profesor se acercó a su alumno, quien le ofreció la siguiente explicación: “Profesor, yo miraba estas obras con asombro, porque no entiendo NADA de arte, mucho menos de arte de este tipo,” le contó, indicando las obras modernistas con un barrido del brazo. “Me senté a observar un cuadro,” siguió con emoción. “Vino ese señor a sentarse a mi lado y me preguntó qué pensaba de ese cuadro y le fui sincero.” El profesor no pudo evitar una sonrisa. “Y qué te dijo entonces?” le preguntó el docente. “Me explico en detalle el significado de la obra. Pero eso no es todo. Cuando le pregunté yo cómo es que sabe tanto de esta obra ¡me respondió que es porque él es el artista! Ahora tiene sentido. Lo puedo ver.” El profesor miró estupefacto al joven, quien obviamente había descubierto no solo el sentido a la obra, sino que también había entendido que los significados profundos no están a simple vista.  

A medida que se alejaba de nuevo el maestro, reflexionó y sonrió. Dio gracias a su Creador, porque había hablado claramente esa tarde; y porque entendía que es el Artista quien realmente entiende su obra.

Si quieres conocerte mejor, si quieres descubrir quién eres y por qué fuiste creado, no hay nada mejor que acercarte al Artista de tu vida. Él entiende su obra mejor que nadie.

domingo, 25 de septiembre de 2011

EL FIN QUE ESPERÁIS

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis.
 Jeremías 29:11

            En tu corazón hay esperanza de algo, deseos de ver algo llevado a cabo en tu vida. Es el fin que estas esperando.  En la nota “SOLAMENTE CREE” vimos que Dios tiene un plan específico para tu vida, un plan que fue escrito antes de tu nacimiento y que está impregnado en tu identidad porque Él te dio todo lo que necesitas para llevarlo a cabo, mientras tejía tus huesos en el vientre de (tu)madre (Salmo 139). Está escrito en tu ADN por Dios mismo.

            Fuimos creadas con un propósito específico por Dios. No es de extrañar que nos sintamos impulsadas a hacer más, lograr más, buscar más. La ambición como motivación para lograr propósitos egoístas es deplorable. Sin embargo, existe una faceta de la naturaleza humana que voy a llamar ambición santa. Es lo que nos impulsa a ir más y a no quedarnos conformes con lo que hoy alcanzamos. Es lo que nos exige superar a nosotras mismas cada día. Si sientes en el corazón una sensación de insatisfacción, inclusive de frustración, probablemente sea porque aún te queda camino que recorrer para llegar a donde debes ir.

         ¿Cuál sueño te consume? No importa cuán absurdo, imposible o ilógico parezca. Mirar bien adentro y responde esa pregunta. Una meta en la vida es algo para el cual podemos planear, pero un sueño es algo que es tan grande que no podemos siquiera imaginar cómo llevarlo a cabo. Un sueño puedes intentar dejarlo, pero te persigue. No te deja en paz, porque está en ti, es parte de quién eres.

             En su libro “El Beso del Cielo”, Darlene Zschech propone las siguientes preguntas para comenzar a averiguar cuál es el sueño que está puesto en tu corazón.

  •   ¿Qué es lo que su corazón desea hacer?
  •  ¿Cuáles son las peticiones secretas de su corazón?
  •  ¿Qué es lo que desearía poder ser?
  • ¿Qué podría ser o de qué podría ser parte para bendecir al mundo de alguien más?
  •   ¿En qué es bueno?
  • ¿Qué haría si tuviera tiempo y recursos ilimitados?
  • ¿Qué le resulta fácil?
  • ¿Qué le impulsa?
  • ¿Qué idea tiene usted que se resiste a decirla en voz alta por ser demasiado grande y atrevido?

         Estas preguntas nos guían en descubrir cuál es el sueño que ya existe en nosotras, pero hay algo que es más importante que cualquier encuesta. Debemos ir a Dios a buscar las respuestas: tomar tiempo para estar a solas con Él, pedirle al Espíritu Santo que nos revele claramente cuál es el sueño de Dios para nuestra vida, y fortalecer nuestra fe y confianza.

          Dios te promete “el fin que esperáis”. Abra tu corazón a Él. No importa si parece ser imposible ese sueño. Si Él lo escribió para ti, y tú estás dispuesta a depender de Él, se va a encargar de todo. El sueño de tu vida será realidad.

sábado, 24 de septiembre de 2011

CREE SOLAMENTE

Dios te ha hecho para grandes cosas. Él, siendo Creador del Universo, tiene una escala gigante, de proporciones universales. Te creó con un propósito que es mayor de lo que imaginas. Antes de nacer, Él ya lo escribió para ti. El  Salmo 139(v. 13 y 16) explica eso:

Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo;
Tú me formaste en el vientre de mi madre.
Tus ojos vieron mi cuerpo en formación;
todo eso estaba escrito en tu libro.
Habías señalado los días de mi vida
cuando aún no existía ninguno de ellos.


En otras palabras, antes de que nacieras, Dios ya te había formado como Él quería que fueras. No es coincidencia que seas como eres. Cada pelo, tus ojos, tu estatura, tu carácter y todos los otros detalles de quién eres fueron PLANEADOS por Él. ¿Cómo planeas algo? Lleva tiempo, debes establecer tus objetivos, prestas atención a los detalles y ves cómo ponerlo en práctica.

Él te hizo así, porque así eres PRECIOSO y no te cambiaría por nada. Aquello que Dios escribió para tu vida, antes de tu nacimiento, tiene gran parte que ver con quién y cómo eres. Él ha puesto en tu ser las herramientas para que lleves a cabo Su plan para ti.

Quizás digas entonces  ¿Y qué me dices de todas las cosas feas que me pasaron? ¿Y qué de las cosas que tengo que no son lindas?

Primero, no todo lo que nos sucede es parte del plan de Dios. Él tiene el plan perfecto para tu vida, pero lo debes escoger y buscar. En otras palabras, tu decisión lo pone en acción. Muchas de las cosas desagradables que nos suceden son un resultado de decisiones erradas: nuestras o de otras personas. Él permite que estas cosas sucedan; esto no implica que sean lo que Él hubiese escogido para nosotros. En Su gran misericordia, si le amamos “todas las cosas nos ayudan a bien”. Aún nuestros errores Él los convierte en bendición.

En segundo lugar, tenemos que aprender a vernos como Dios nos ve. Antes de conocer a Cristo, hay un velo espiritual que impide que entendamos muchas cosas.Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.”( 2 Corintios 3:16) Entonces podremos ver como Él ve, y eso incluye a nosotros mismos. ¿Cómo te ve Dios? Ve un vencedor, un guerrero, una doncella pura y bella, un campeón o campeona.

Hace un tiempo, tuve una visión que me impactó y me perturbó un tanto. Me he visto parada sobre un peñasco. Estaba vestida en ropas viles – sucias y rotas. Estaba descalza y sucia. Mirando hacia arriba me vi a mí misma sobre un lugar mucho más alto. Esa yo estaba vestida de ropas blancas e impecables. Entre los dos lugares había un gran abismo, imposible de pasar. Pregunté a Dios qué significaba y Él me hizo entender: es así como Él me ve. Perfecta, preciosa, exitosa. Esa yo había alcanzado la plenitud en Él. La primera yo, la que estaba sucia y vil es como muchas veces me siento y cómo tiendo a verme: llena de limitaciones, problemas y luchas. Me estaba animando a levantar la vista; para ver lo que se viene, lo que Él tiene preparado. Me estaba instando a tener fe y confianza; y a seguir adelante hasta alcanzar la plenitud en Cristo. Ese abismo es imposible de cruzar yo sola. ¿Pero qué es un abismo para Dios? Entendí. “Solo vas a llegar a las alturas si confías en Mí. Tengo cosas preciosas preparadas para tu vida; pero si las querés, vas a tener que confiar. Yo no te voy a dejar caer. Ahora pues, no temas, hija mía (Rut 3:11)”

Anímate a soñar. No temas proyectarte hacia aquello que está escrito en tu corazón, porque fue tallado ahí por las manos del Señor. Por más que aparenta ser más que imposible, Él es más que capaz de hacerla realidad en tu vida. No temas; cree solamente (Lucas 8:50)

Mañana miraremos cómo investigar cuál es nuestro sueño y qué debemos hacer después de haberla identificado.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

VICTORIOSA

¿Alguna vez estuviste tan triste que parecía que el nivel del mar subió, gracias a tus lagrimas?

¿Y alguna vez te encontraste completamente sola, porque no hablaban contigo, sino de ti?

¿Alguna vez te sentiste tan traicionada que prometiste esconder tu corazón para que nadie pudiera entrar ahí a hacerte más daño?

Quiero decirles que no están solas. 

Hace un tiempo atrás
Me sentí morir
Sentí dolor, angustia, traición
Perdí las ganas de vivir.
Un día escuche Su voz
Sentí Su mano sobre mí
Me entregué a Él, los perdoné
Y de pronto libre fui

Cuando Él me perdonó
Las puertas del cielo se abrieron
Su amor se derramó
Senti Su tierno y fuerte abrazo
Su perdón me liberó
Y ahora comprendo
Que en Sus manos yo estoy
Por eso soy VICTORIOSA

Todo te lo entrego
Lo pongo a Tus pies
No puedo cambiar lo que ellos me hicieron
Pero sí puedo decidir
Cuál será mi actitud ante el mundo hoy
Yo escojo a Ti, Jesús
Y por eso libre soy!!!

Porque  Él me perdonó
Yo pude hacer lo mismo
Declarar Su bendicion
Para aquellos que me lastimaron
Su perdón me liberó
Y como el aguila vuelo
La victoria Él me dio
Por eso soy VICTORIOSA


 Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos. Salmo 40:2